El Sevilla era consciente de la dificultad de puntuar en el Paseo de la Castellana. Por eso planteó el partido sin olvidarse de la meta de Casillas. Aunque el Real Madrid atacara una y otra vez, había ganas en los de Manzano por complicarle la vida a un conjunto que todavía no había cedido un punto esta campaña al calor de los suyos. Así, el 0-0 se mantenía a los 20 minutos en el marcador. Escudé, en el 24, firmaba de cabeza el mejor remate de un elenco que ofrecía mejor imagen de la esperada. Di María, en el 28, ponía en apuros a Palop desde la frontal. Al descanso, tablas que el Sevilla podía haber evitado si Pepe y Casilla no hubieran impedido que Romaric o Negredo adelantaran a los blancos. Imagen dignísima de un conjunto, el sevillista, que podía con un gris Real Madrid. Que perdía los nervios por momentos. Desgraciadamente, al pleito aún le restaban 45 minutos. Una parte de 11 contra 11 porque el colegiado podía haber mandado a la caseta al luso Carvalho y no lo hizo.
El Real Madrid le daba velocidad a sus acciones en los albores de la reanudación. Buscando el tanto de la tranquilidad. Pero los sevillistas seguían defendiendo con mucho orden. Casi de manual. En el 58, con todo a su favor, Negredo mandaba a las nubes el 0-1. Mourinho movía el canasto porque el triunfo se le escapaba a los suyos. Más madera con Pedro León y Granero en el campo. Segundos más tarde, segunda amarilla para Carvalho. Expulsión, que dejaba a los merengues con uno menos a falta de casi media hora. Pasaba el tiempo y seguía sin moverse el marcador. La sorpresa se mascaba. Lo único que la podía evitar era la suerte de los campeones. O la picardía de Di María en el 77. Tenía el Sevilla casi un cuarto de hora para buscar la igualada. Lautaro Acosta como revulsivo para soñar con el 1-1. Y poco después José Carlos y Alfaro. Los cambios no sirvieron para nada. Triunfo capitalino, dando una imagen indigna para un cuadro que quiere compararse con el Barcelona.
Pepe Mel/Entrenador del Real Betis Balompié
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