El encuentro comenzó como el ambiente. La noche fría y lluviosa se trasladó al parqué del Fernando Argüelles. A los dos equipos. El partido comenzó sin ritmo y solo las acciones individuales y la poca intensidad defensiva de ambos conjuntos hizo que los ataques prevalecieran sobre las defensas durante los primeros treinta minutos.
Los verdes dominaron buena parte del primer período con rentas de hasta dos goles y sólo los errores propios, los nervios quizás como consecuencia de asuntos extradeportivos, les llevó a perder la diferencia y encarar el camino de los vestuarios con empate a 15.
Tras la reanudación, los jugadores de Ortega tomaron el mando del encuentro. Con pequeños detalles, con esas pinceladas poco a poco fueron desequilibrando el partido. Los locales llegaron a alcanzar nuevamente los dos goles de diferencia, circunstancia que se repitió en varias fases. Cuando no era una intervención de Jorge Martínez, brillante como siempre, era un gol con amenaza de pasivo o un rebote transformado en gol por Baena.
Con 31 a 31 Baena, tras un ataque muy elaborado, puso un gol de diferencia (32-31). Los antequeranos recuperaron el balón tras una parada de Jorge Martínez y el técnico solicitó tiempo muerto. La estrategia salió como en la pizarra y Víctor Vigo puso el 33 a 31. Los riojanos recortaron la ventaja en inferioridad numérica (33-32) y además lograron sacar una exclusión a Chelu Cid.
Con un jugador menos cada equipo, los verdes aguantaron la presión del rival. Bakic lanzó desde el extremo y el meta visitante detuvo el lanzamiento que salió por la banda. Con el balón nuevamente en manos del cuadro antequerano, supieron mover la bola con inteligencia hasta encontrar a Bakic que esta vez sí, no falló desde seis metros (34-32). Un triunfo con el que acarician la permanencia.
Pepe Mel/Entrenador del Real Betis Balompié
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