La directiva del Antequera no ha podido llegar a un acuerdo con los técnicos y jugadores profesionales. El equipo se ha presentado al encuentro con entrenadores y jugadores del filial. Sólo han podido actuar seis chavales, que han hecho lo que han podido ante un San Antonio que no ha querido abusar.
La pantomima de partido, impropio de una competición como la Liga Asobal, ha evitado una sanción para el club verde pero empeora la imagen de la entidad. Tampoco salen bien parados los huelguistas, que han sido criticados por su propia afición, que se ha volcado con los jóvenes que han defendido lo mejor posible la camiseta de su club.
El partido no ha tenido historia; el resultado (16-38) lo dice todo. En un ambiente extrañamente caldeado, los locales se han esforzado ante un rival superior en todos los aspectos que ha ganado sin apretar las clavijas en ningún momento.
Las relaciones entre la directiva y la plantilla del Antequera están en su momento más bajo. Cuando se requiere unidad para salvar la entidad de una posible desaparición, las diferencias son más grandes que nunca. Pierde el balonmano.
Pepe Mel/Entrenador del Real Betis Balompié
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