El Granada CF comenzó el partido tal y como lo había construido Fabri González, su técnico, durante la semana. El gallego "rojiblanco" sabía que al Celta se le daba mejor jugar a la contra, aunque fuese en su estadio mítico de Balaídos. De ahí que el Granada esperase más atrás de lo habitual al contrario, ofreciéndole la iniciativa del juego para "castigarle" con su misma medicina. Aunque el dominio inicial era del cuadro local, en los primeros quince minutos no se produjeron ocasiones de peligro. La única incidencia fue un golpe sufrido por el capitán rojiblanco Manolo Lucena que incluso solicitó el cambio a Fabri González. El acercamiento con más peligrosidad en los primeros minutos fue una falta que lanzó el Granada y que no encontró rematador a los 17 minutos. Y a renglón seguido, Dani Benítez, en acción individual, puso en peligro la meta celtiña con un disparo que dio en un defensa y el rechace lo remató el propio mallorquín, parando como pudo el guardameta vigués. El Granada vivía un partido muy tranquilo. Parecía que el Celta le temía, o que Fabri había acertado con su planteamiento. Más bien lo segundo. Quien más llegaba con peligro era el Granada. El Celta sólo inquietó a Roberto en un disparo alto de Iago Aspas. De lo poco reseñable en la primera mitad, fue un centro de Benítez que remató Orellana para que diese en un defensor, y seguido, un centro del propio mallorquín que no encontró rematador. Tal y como andaba el partido, parecía que si el Granada quería ir a por él podría sumar los tres puntos. Acaba el primer tiempo y no ha habido ninguna ocasión consecuente a un gol (0-0). La segunda parte comenzó de forma totalmente diferente. El Celta salió lanzado. Y marcó a los cinco minutos por medio de Iago Aspas, tras un disparo a la escuadra que no pudo alcanzar Roberto. Pero la si la primera mitad estaba dormida, la segunda comenzó despierta. Geijo aprovechó la primera ocasión clara del Granada, tras una gran jugada del chileno Orellana, y empató a los diez minutos. Todo otra vez igual, con dos equipos temerosos, aunque más por los locales. Y es que no hubo muchas ocasiones en un partido que prometía entre dos conjuntos enrachados en la Liga. No tardaron mucho los técnicos en mover sus piezas. Los movimientos le daban un mejor resultado a los rojiblancos, aunque las ocasiones no llegaban. El Celta de Paco Herrera parecía conformarse con el empate, pero Fabri sabía donde contragolpear. A los 72 minutos Geijo gozó de otra, pero su golpeo, a gran dejada de tacón de Abel, salió fuera por muy poco. También hubo oportunidades rojiblancas para Abel y Orellana. Aspas también lo intentó dede fuera pero Roberto volvió a salvar in extremis al Granada. El Celta parecía conformarse con el empate, y al Granada también. Y así fue. Empate a uno y el Granada suma seis jornadas sin perder, sumando doce puntos consecutivos.
Pepe Mel/Entrenador del Real Betis Balompié
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