Hay defectos en el Recreativo que parecen endémicos y que son sobre todo achacables al mal papel que está desempeñando en los últimos tiempos su dirección deportiva. El Decano de esta campaña no tiene jerarquía en el doble pivote ni velocidad en ataque. ¿Les suena la película? Seguramente sí, porque es la misma que llevó al club a la categoría de plata hace dos años y también a completar un nefasto papel en el pasado ejercicio. Ayer el conjunto albiazul apeló a la casta y a la fortuna para no marcharse de vacío, pero hay que reconocer que Las Palmas le dio un baño y mereció marcharse con el triunfo. El conjunto onubense puede ir preparando el ataúd de descendido si no cambia radicalmente su fútbol, hasta ahora lento, fallón, impreciso y aburrido. Sólo con sacrificio y sumando a paso de tortuga es imposible mantenerse. O los lesionados son la panacea cuando regresen (algo poco improbable viendo el nivelito que está ofreciendo por ejemplo Kepa tras salir de la enfermería), o la solución podría estar en el mercado invernal siempre y cuando los administradores concursales no se pongan demasiado flamencos.
Lógicamente el técnico, Pablo Alfaro, tampoco puede marcharse de rositas teniendo a su equipo en zona de descenso, sin haber ganado ninguno de los siete partidos oficiales que ha disputado y habiendo marcando únicamente tres goles (dos de ellos de penalti). Cierto es que Las Palmas tiene una pinta fenomenal esta temporada, pero también que la Ponferradina no es nadie y por momentos ridiculizó al Decano en Liga y Copa. Mal asunto. El míster maño ha dado medianamente con la tecla en defensa, y arriba coloca todo lo que tiene por las múltiples bajas. Pero lo de Manolo Martínez en el doble pivote es de juzgado de guardia. Emilio Sánchez ya ha demostrado en un año y medio que es muy malo, pero a Alex Quillo y a Matamala aún no se les ha visto y Alfaro prefiere apostar por un jugador demasiado duro y lento para ese puesto. O falla Alfaro o lo ha hecho Alfonso Serrano con los fichajes, pero no es normal que Manolo Martínez sea titular indiscutible en una demarcación en la que hay que tener cierta imaginación (la que pone, por ejemplo, David González en Las Palmas, un conjunto que juega con mucha brillantez y velocidad).
Y Alfaro también erró garrafalmente en las sustituciones en la segunda mitad, ya que mandó al banquillo a Juan Villar y Pablo Sánchez, dos jugadores que hasta el momento habían ofrecido un rendimiento bastante pobre en el campeonato pero que ayer estaban siendo, de largo, los mejores del Decano junto a Mora. El míster recreativista empeoró a su conjunto con los cambios, sobre todo ubicando a Emilio Sánchez en la mediapunta y dejando que Kepa jugara los noventa minutos cuando está más lento que cualquier jubilado echando una pachanguita. El marbellí va a ir a más seguro porque condiciones tiene, como le ocurrió el año pasado a Braulio, pero de momento está para muy poco y, como diría Quique Hernández, le pasan como aviones.
Pese a que el cuadro onubense está decrépito y moribundo, el caso es que se puede ver la botella medio llena indicando que lleva tres jornadas sin perder, que ya no le hacen tantos goles y que quedan 36 jornadas por delante y el equipo tiene que mejorar sí o sí cuando recupere lesionados porque ya ha tocado fondo en cuanto al juego (que no en la actitud, donde al menos sí que aprueba). Y también podría apuntarse que la Segunda División cada año es más una castaña y es de esperar que habrá cuatro conjuntos peores. Las Palmas demostró que está a otra velocidad, a años luz del Decano, y si ayer no goleó en el Nuevo Colombino es porque se parece bastante a los filiales. Juega y deja jugar, y eso provoca que a veces le falte pillería y contundencia, además de que en defensa conceda facilidades.
Si algo se puede elogiar del Recreativo es su capacidad de reacción. Viendo lo movidita que había sido la semana por la mala imagen dada en Ponferrada y el acogimiento del club a la Ley Concursal, no era nada fácil salir a jugar tras el descanso con un 0-1 en contra y viendo que enfrente estaba un rival que jugaba a un ritmo vertiginoso y con peloteros llamados a tener un prodigioso futuro si no se tuercen, caso de Vitolo o Jonathan Viera. Además, el golpe psicológico había sido bastante duro porque el Decano no se había merecido ir con una derrota, ya que Las Palmas aprovechó una de sus pocas ocasiones para marcar por mediación de Cejudo, que convirtió en oro una acción aislada en la que el Decano no defendió nada bien en la banda a David González. Pablo Sánchez falló dos clamorosos mano a mano con Barbosa en los que demostró que es inteligente y sabe estar en el sitio, pero también que cuando entra en el área se le hace de noche.
Ni Rafita, ni Emilio Sánchez, ni Alex Quillo le dieron otro aire al Recreativo. Pero sí que el colegiado pudo echarle una mano (ya era hora) en un ingenuo penalti que le señaló a Las Palmas por un agarrón de David García a su ex compañero Lamas. Jesús Vázquez tiró de sangre fría para batir a Barbosa, y a partir de ahí los albiazules se encerraron a firmar el empate en la última media hora, en la que parecía que jugaban fuera de casa y en la que David García, Randy y Vicente rozaron el 1-2.
Ficha técnica:
Recreativo: Fabricio; Raúl Cámara, Mora, Andrés Lamas, Aitor; Juan Villar (Rafita, m. 49), Manolo Martínez (Álex Quillo, m. 78), Jesús Vázquez, Fidel; Pablo Sánchez (Emilio Sánchez, m. 69) y Kepa.
UD Las Palmas: Barbosa; Aythami, David García, Samuel, Reuyman; Álvaro Cejudo (Armiche, m. 85), Josico, David González (Vicente, m. 72), Vitolo; Jonathan Viera y Guayre (Randy, m. 65).
Goles: 0-1: m.22, Álvaro Cejudo. 1-1: m.58, Jesús Vázquez, de penalti.
Árbitro: Juan Martínez Munuera (c.valenciano). Amonestó a los locales Manolo Martínez, Andrés Lamas, Aitor, Fidel y Mora y a los visitantes Josico, Ruyman y Aythami.
Incidencias: Encuentro correspondiente a la sexta jornada del Campeonato Nacional de Liga de Segunda división disputado en el estadio Nuevo Colombino ante 6.732 espectadores, con presencia de algunos seguidores canarios, en tarde de agradable temperatura aunque con una brisa molesta y terreno de juego en buenas condiciones.
Pepe Mel/Entrenador del Real Betis Balompié
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