Con dos delanteros tan buenos, ni sistemas, ni cambios de entrenador. Entre los dos tiran del carro para que su equipo gane. Fue lo que le sucedió al Sevilla ante un buen Ath. de Bilbao. Doblete de ambos que dejó los puntos en casa, pese a que no impidió que no se pidiera la hora cuando con el 3-0 parecía todo atado y bien atado para los hispalenses.
Joaquín Caparrós quería volver al Botxo con la satisfacción del deber cumplido. Los suyos se comían por momentos a un Sevilla que no iba a ninguna parte con Renato y Romaric en la medular. Nubarrones para los locales, por mucho que quedase partido por delante. Restaba el consuelo de ver a un Luis Fabiano más metido que en pleitos anteriores. Y las apariciones cuasi-milagrosas de Kanouté. Sin embargo, los visitantes eran amos y señores de la situación. Mandaban en todas las parcelas, menos en el marcador. Donde Luis Fabiano subía el 1-0 tras una curiosa asistencia de Kanouté. Sin hacer nada del otro jueves, la calidad se imponía en Nervión. Un poco más al filo del descanso, cuando Kanouté aprovechaba para lograr el segundo desde el punto de penalti. 2-0 a la conclusión del primer acto. Los de siempre salvaban por enésima vez a los blancos.
Con medio partido en el bolsillo, los de Manzano sabían qué hacer para acabar la semana con tres puntos más en su casillero. Intendencia para evitar que los visitantes se metieran en la pelea. Visto lo visto en el arranque del segundo acto, más cerca estaba el 3-0 que el 2-1. En el 62, obra de arte en el campo del Sevilla. Golazo de Luis Fabiano después de una gran asistencia de Romaric. El tercero, poco antes de que el colegiado dejase con uno menos a los locales (justa expulsión de Fernando Navarro). Tenían los de Caparrós 20 minutos para aprovechar la salida del terreno de juego del catalán. En el 72, el 3-1 (anotado por Llorente). Todavía la grada tenía que sufrir un poco para ver a los suyos sonreír. En el 77, más madera. Penalti por manos de Konko, que Llorente no desaprovechó en segunda jugada. 60 segundos más tarde, Clos Gómez (con la conciencia no demasiado tranquila) se sacó de la chistera una pena máxima que Kanouté aprovechó para que el 4-2 fuera una realidad. Un gol que terminó con los vascos, pese al postrer tanto de Gabilondo en el tiempo de prolongación. Triunfo justo para el Sevilla, gracias al enésimo acto de servicio de Luis Fabiano y Kanouté.
Pepe Mel/Entrenador del Real Betis Balompié
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