El cuadro blanquiazul se viene abajo. Se diluye el 'efecto Pellegrini' y el equipo se acomoda en la zona baja de la clasificación. Mala señal. El equipo repite los mismos errores que en los últimos encuentros disputados fuera de La Rosaleda. La moral del grupo está por los suelos y no sabe encajar las adversidades. Y no marca ni de penalti injusto.
El Málaga hizo una buena primera parte. El conjunto malaguista salió con fuerzas renovadas tras la inclusión de Rubén y Rondón y la novedosa apuesta de Pellegrini por Iván González. La estrategia dio resultado y el Málaga controló el partido en el primer tiempo, contraatacando con rapidez y llegando a la portería local en una clara ocasión que Weligton envió a la madera, en un saque de esquina de Duda.
El 0-0 del descanso se antojaba injusto por los merecimientos blanquiazules. Pero todo se vino abajo en la segunda parte. Eliseu falló un gol clarísimo tras una gran jugada de Rondón. Weligton y Stadsgaard se vieron superados por Webó y Castro, que jugaron a sus anchas y sentenciaron el partido en 5 minutos. Ahí murió el Málaga.
Hundimiento, bajada de brazos generalizada y una imagen lamentable resumen lo que hizo el equipo hasta el final del partido: nada. El Málaga perdió la fe y quedó a expensas de su rival, que no pasó más apuros. El conjunto malaguista ni siquiera tuvo fuerzas para aprovechar el dudoso penalti que Delgado Ferreiro le pitó al Mallorca. Eliseu se encargó de fallarlo ante un acertado Auoate.
No transmite buenas sensaciones el equipo malaguista, que sigue encajando goles y cada vez tiene menos peligro.
Pepe Mel/Entrenador del Real Betis Balompié
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