El Córdoba logró su primer triunfo en El Arcángel de 2011 merced a dos goles logrados en el último cuarto de hora ante un Salamanca cicatero, que apenas inquietó en los primeros compases de la segunda parte y que acumula su octava derrota consecutiva.
El conjunto cordobesista empezó mandón, como en su comparecencia anterior ante su público. Coincidiendo con el inicio de un tremendo aguacero, con aparato eléctrico incluido, los blanquiverdes tuvieron hasta cuatro llegadas en los primeros siete minutos. Arteaga asistió a Charles en una jugada anulada por un fuera de juego que no era, y en la que el carioca se plantaba solo ante Biel Ribas. Oriol no alcanzó dentro del área un centro de Callejón donde pifió un central charro. Charles cabeceó fuera un centro del granadino. Y Usero probó al cancerbero visitante, que respondió adecuadamente a un tiro raso.
Tanto bien anulado al Salamanca
Tras una jugada que le costó la primera amarilla del partido a Camille, por interrumpir una salida a la contra del Salamanca, los de Óscar Cano avisaron en una acción que acabó dentro de las redes de Alberto García, dubitativo en la salida. Por fortuna Marcos Márquez, el rematador, estaba en un fuera de juego bien decretado por el asistente de tribuna de Hernández Hernández.
Los blanquiverdes retomaron entonces el control y dominio del partido, aunque les faltó precisión para terminar de obtener fruto de su juego combinativo. A Arteaga se le acabó el campo en una acción personal, y Callejón estuvo a punto de asistir a De Coz para que cañoneara desde dentro del área. En el Salamanca, Kike López y Marcos Márquez se fajaban con la zaga cordobesista, sin rehuir en ningún caso el contacto.
Del sesteo a la electricidad
El encuentro entró en una fase de sesteo, rota sólo por sendas amarillas para Arbilla y Quique Martín y por una escaramuza protagonizada por Callejón, cuyo centro no lo pudo mandar dentro Charles. El Córdoba presionaba bien y recuperaba bastante rápido el balón, pero a diferencia de los primeros minutos lo perdía prácticamente con la misma velocidad.
Al paso por la media hora, Tena tuvo una buena opción en un saque de esquina, pero Moratón sacó la pelota bajo los palos cuando se iba para dentro. El encuentro vio crecer de improviso su ritmo, y Callejón metió un par de centros rasos que Oriol no pudo cazar, mientras que en el otro área, Marcos Márquez se plantaba en la frontal pero se entretenía en recortar a Richy en vez de disparar. Menos mal.
En el tramo final, el Córdoba empujó a base de casta y llegó a anotar un tanto que el colegiado canario anuló de manera incomprensible. En un saque de córner, Tena le ganó la acción a su par de cabeza y Usero anotó de media chilena. Hernández Hernández vio falta ante la indignación del graderío. Con un disparo muy alto de Oriol, en posición algo escorada, acabaron los primeros 45 minutos en los que igual que contra el Girona, el rival se iba vivo al descanso sin hacer prácticamente nada.
Del intermedio regresó el equipo cordobesista con la caraja, lo que le estuvo a punto de costar el primer tanto. Primero, Kike López le hizo un regate a Richy dentro del área y disparó por encima del larguero, en una acción en la que el gallego no sabía ni dónde estaba. Peor fue lo de Alberto García poco después, que estrelló su despeje contra el mismo Kike, lo que dejó a Marcos Márquez con opción de tirar a puerta sin portero. Alberto Aguilar se lanzó providencialmente para arrebatarle el balón.
Rosario de llegadas sin premio
Las malas sensaciones de la reanudación desaparecieron con tres acciones casi consecutivas de los blanquiverdes. La inicial la comenzó Camille, cuyo centro acabó en los pies de Callejón, que la tocó atrás para que Usero disparara cruzado contra las piernas de un zaguero salmantino. Luego, De Coz y el granadino construyeron una gran acción en la que el medio no supo encontrar a un compañero. Y más tarde Charles, en una recuperación de Oriol, disparó desde lejos cerca del palo derecho de Biel Ribas.
El meta castellano tuvo que meter los puños en una falta al borde del área que tiró y retiró Callejón, poco después de que Oriol estuviera a punto de robarle una pelota precisamente a Biel. Las zagas eran un manojo de nervios, como demostró esta vez la del Córdoba, incapaz de sacar una pelota de su área tras una contra rapidísima en la que salieron en tres contra dos tras perderla Arteaga en la frontal del área.
La más clara llegó cuando el meta castellano tuvo que meter los puños en una falta al borde del área que tiró y retiró Callejón. Poco después fue Sito Castro el que estuvo a punto de hacer barraca en la meta de Alberto con un zurdazo lejano.
Sin embargo, fue el Córdoba el que encontró el gol cuando peor lo pasaba y de la manera más inesperada. Callejón sirvió un centro desde la derecha que cabeceó Tena, una vez más -las cazó casi todas en las estrategias-, al larguero, y el rechace lo llevó a la red Oriol Riera.
Con Fernández preparado en la banda para suplir a Callejón, lesionado del hombro, llegó la sentencia. El motrileño recibió una pelota por la derecha, y la puso rasa para que Goikoetxea se adelantara a Pepe Díaz, que había tenido el gol antes, y batiera su propia portería. Quedaban cuatro minutos para el final y el partido estaba sentenciado, como Óscar Cano.
Ficha técnica:
Pepe Mel/Entrenador del Real Betis Balompié
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