Que siga José María del Nido negando lo evidente. Como hiciera cierto presidente de gobierno ante la crisis que nos asola desde hace unos años. Que siga el máximo dirigente del Sevilla poniéndose una venda en los ojos. Esta noche, justa derrota ante un Almería que no sumaba de tres en tres desde el 26 de septiembre. Complicado panorama para un cuadro sumido en el pozo. En lo más hondo. Distinta sensación para las huestes de Oltra, que comienzan a ver la luz jornadas después.
Cuando lo resultados no llegan, hasta la suerte termina dándote la espalda. Fortuna que no ayudó a José Carlos para que lograra el 1-0 tras un disparo que repelió el larguero y el poste de la meta de Diego Alves a las primeras de cambio. Al Sevilla se le veía tensionado. El Almería lo sabía, castigando a los de Manzano por diestra y siniestra con la velocidad de Crusat y Piatti. Tampoco hubo fortuna para los blancos en el 21 cuando Kanouté erro un claro penalti cometido por Vargas. El reloj corría y la grada se ponía nerviosa por momentos al ver la incapacidad de sus jugadores. Y porque estaba más cerca el 0-1 que otra cosa. Al descanso, preocupantes tablas en Nervión.
Tenía el Sevilla 45 minutos para sumar tres necesarios puntos. Vitales para salir de la UCI. Para intentarlo, confianza momentánea en los mismos que comenzaron el pleito. Pero fueron los de Oltra los primeros en marcar. Remate de Vargas que el asistente vio dentro (pese a las protestas de los sevillistas). O-1 y alerta roja en el Sánchez Pizjuán. Nada hacía presagiar que los puntos se fueran a quedar en casa. Negredo, en un arranque de casta, rozó el 1-1. Diego Alves, lo evitó. Como evitó Palop el que perfectamente pudiera haber sido el 0-2. La puntilla definitiva. Manzano se acordó de su banquillo, apostando por Romaric y Alfaro como revulsivos. El descontrol era absoluto en los locales y el Almería nadaba y guardaba la ropa sin demasiados apuros. Manzano, en un ataque de entrenador mandó a la caseta a Negredo en lugar de Acosta. O la suerte le acompañaba al jiennense en su decisión o su figura quedaría muy tocada. Tocadísima tras el 0-2. Golazo de Piatti y todo el pescado vendido. Kanouté, en el 83, le daba emoción a la cosa (1-2). Había tiempo para el 2-2, pero los puntos terminaron volando de Sevilla tras el 1-3 (obra también de Piatti) Crisis en Nervión y victoria para un Almería que no ganaba desde septiembre.
Pepe Mel/Entrenador del Real Betis Balompié
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